Cuando Microsoft ya tenía pagado el escenario y tenían que darle salida
Empezamos esta colección de impresiones con dos de las conferencias más notables de este E3 que tenemos por delante. En primer lugar, la casa de Redmond vino al E3, entre Xbox 360 y Kinect, en parte para cumplir con el guión, en parte para demostrar que el río baja seco.
Algo está pasando en esta industria cuando una de las más grandes casa del sector abre y cierra con dos shooters, lo nuevo de Halo (tiros) y Call of Duty (tiros). Sí, son gráficamente espectaculares (¡faltaría!), pero no dejan de confirmar el seguidismo de las secuelas, el establecimiento del efecto FIFA (cada año mismo juego, distintas caras y mejoras gráficas) y la incapacidad de los guionistas para hacer juegos un pelín más complejos para una generación que, aunque pueda parecer mentira, los demanda. Algo parecido sucedió con el nuevo Resident Evil, una locura Unchartedtiana al más puro estilo Michael Bay y que certifica, en cierto, que el survival horror ya no se basa en angulaciones de cámara y miedo a lo desconocido.
Aún así, que no cunda el pánico. Entre Splinter Cells (tiros). Gears of Wars (tiros) y juegos deportivos varios, la conferencia de Microsoft mostró dos proyectos realmente interesantes. Por un lado, el juego de South Park en el que se mostraron algunas de las gamberradas típicas de la serie. Veremos qué tal le sienta el salto a lo interactivo y, aún más importante, hasta qué punto abra llegado la tolerancia del sector en cuanto a chistes políticamente incorrectos se refiere. Por otro lado, una nueva Lara Croft más humana, más real y con una talla de sujetador asumible. La demo jugable tenía una pinta increíble y diría, sin miedo a equivocarme, que fue lo mejor de la conferencia.
Y a partir de este punto, una palabra: Kinect. Kinect para pedir una canción, Kinect para ver el fútbol, Kinect para entrenar. También presentaron el Angry Birds con castillos, llamado Wreckateer, Fable: The “hype” Hourney y el juego de baile Dance Central 3 con la inestimable actuación de Usher, el asesino oficial de gatitos en el escenario.
Finalmente, presentaron una nueva tecnología llamada Smartglass que, al parecer, debe revolucionar el entretenimiento a partir de una relación multiplataforma: ¿jugar a fútbol americano con un tablet y una tele?¿ Alguien de Redmond se ha pasado por las oficinas de Nintendo?. Por supuesto, nada que ver con Wii U ya que, como todos sabemos, Nintendo nunca saca nada innovador que cambie el mercado.
En resumen, si alguien esperaba innovación o una explosión de creatividad que se olvide. Puede que estemos exigiendo demasiado al E3 y que la reinvención anual del sector sea imposible. Puede que pedir un adelanto de la Xbox 720 sea un error, aunque sea legítimo tras el movimiento de Nintendo. Pero en cualquier caso, sí da la sensación de que Microsoft ha venido a la feria como quien va al trabajo: a fichar y poco más.
Cuando EA fue al E3 y no tenia demasiado que contar
EA ha aterrizado en L.A. sin arriesgar. Por un lado, presentaron todo el bloque de juegos deportivos – sabemos que la NFL es un bombazo en ventas en Estados Unidos y que el nuevo Need for Speed: Most Wanted tiene una dimensión más social- y, por otro, el bloque de juegos triple A con gráficos espectaculares y experiencia de juego asegurada, también conocidos como “juegos de tiros 3.0″: Battlefield Premium, Medal of Honor: Warfighter y el supercélebre Crysis y sus exigencias técnicas.
Pero sin duda, me quedo con otros productos presentados por Electronic Arts. En primer lugar, la vuelta – música melancólica- del
clásico Sim City, esta vez en versión para redes sociales – un generador de invitaciones para deleite de tus contactos – y otra más estándar, con un apartado gráfico muy bonito y cuidado y, ¡tachán!, opción multijugador. Veremos qué tal le ha sentado el paso del tiempo a un sistema de mecánicas algo quemado y qué novedades ingame se han inventado.
En segundo lugar, el esperadísimo Dead Space 3 mantiene la estética intimidadora de la saga, pero parece tomar una deriva gears-of-war que podría llegar a fastidiar la capacidad inmersiva de un juego que es, antes que nada, una oda al terror sobrenatural. La demo era impecable, aunque ignoró el papel de los pasillos para mostrar un combate a espacio abierto. en este sentido, una pena.
Finalmente, EA vino a confirmar que (A) el sector de los MMORPG tiene demasiados productos para su nivel de demanda y que (B) Lucas Arts hace tiempo que no da pie con bola, incluso cuando cuentan con un estudio del calibre de Bioware. Y es que en la conferencia se intentó demostrar lo bien que está yendo Star Wars: The Old Republic y por ello se crearán nuevas historias, personajes, zonas PVP y un free pass hasta el nivel 15.

