Las claves de… Vagrant Story. O lo odias, o lo amas

Es difícil desatar pasiones intentando agradar a todo el mundo. Si realmente queremos crear una obra única, irrepetible e imborrable, hay que arriesgar y tomar un camino que se aleje de de lo estándar, aunque muchos no lleguen a apreciarlo o entenderlo. Vagrant Story entra en esa categoría. Considerado por muchos uno de los mejores juegos de PSX -incluso el mejor, por delante de palabras mayores como Metal Gear Solid o FFVII-, aún sigue creando polémica, y eso que han pasado 12 años desde su lanzamiento. Si buscamos posts sobre el juego, veremos miles de comentarios que lo defienden apasionadamente, sazonados con auténticas declaraciones de odio profundo hacia su mecánica de juego. No hay nadie que muestre indiferencia; o lo odias, o lo amas. Casi podríamos decir que es un videojuego “de autor”, nacido de la pasión de Yasumi Matsuno, que ejerció como director, productor y diseñador de esta joya.

Hace unos años creció el rumor sobre un posible remake del juego para PSP, pero al parecer no llegó a buen puerto. Vagrant Story jamás tuvo una secuela, y permanece solitario y único en el Paseo de la Fama de los videojuegos. Vamos a ahondar un poco en las claves que hacían único a este extraño Dungeon-RPG.

1. Una historia que combina lo mejor del rol europeo con el japonés

Vagrant Story basa prácticamente toda su ambientación en Léa Monde, una ciudad perdida que en su día fue la joya del reino, pero quedó abandonada tras un terrible terremoto que se cobró la vida de miles de sus habitantes. Desde entonces, ha permanecido maldita e inaccesible, hasta que una misteriosa secta secuestra al hijo del Duque Bardorba y se oculta tras sus murallas. Ashley Riot, el protagonista, pertenece al cuerpo de élite de los Valendian Knights of Peace, y se infiltrará en el lugar para rescatar al muchacho. Una historia aparentemente sencilla que gana en complejidad a cada paso que damos, descubriendo pasados ocultos, conspiraciones y traiciones que en ningún momento nos hacen torcer el gesto.

Que el rol japonés está en decadencia y el occidental sube puntos no es ningún secreto, y uno de los motivos es la ambientación, pieza clave en todo juego de rol. Mientras juegos de estética japonesa como Final Fantasy XIII apuestan por mundos coloridos y extravagantes, otros de corte occidental como Skyrim basan sus parajes en el medievo europeo y escandinavo, mucho más sobrio y “realista”. Por supuesto, son modas, y puede que algún día el RPG de ambientación japonesa vuelva a la palestra, pero personalmente, me atrae mucho más la estética occidental, quizá por proximidad.

Vagrant Story es una curiosa mezcla de ambos estilos llevada a buen puerto. Por un lado tenemos la ambientación, que bebe de las ciudades francesas medievales -concretamente de Saint-Émilion, pueblito que los desarrolladores visitaron como inspiración- y de las historias de caballeros, duques y dragones, mientras que por otro lado tenemos un diseño de personajes muy japonés, con protagonistas de peinado imposible, mujeres en minifalda y armaduras extrañas. Aún así, uno de los grandes aciertos de Vagrant Story es que sus personajes son muy sobrios y no contaremos con las ya míticas reacciones exageradas y personajes cargantes del rol japonés. La historia es creíble y la evolución de los personajes notable, y a más de uno le cogeremos cariño. Lo mejor de los dos mundos, vamos.

2. Un diseño artístico brutal

De la mano del primer punto viene el diseño artístico del juego, que personalmente creo que está en estado de gracia. Los encargados del arte, Hiroshi Minagawa y especialmente Akihiko Yoshida, dieron vida a un mundo lleno de carisma hasta los topes. Diseñaron a cada personaje con un nivel de detalle enfermizo, incluso si iba a aparecer durante un instante en pantalla, dando como resultado uno de los apartados artísticos más impresionantes de la era PlayStation.

Aquí las imágenes son más importantes que las palabras, así que os dejo algunos ejemplos:

3. Un sistema de combate complejo y revolucionario

Explicar el sistema de combate de Vagrant Story en profundidad daría para varias páginas, pero basta con saber que es una mezcla de decenas de elementos que dan lugar a las peleas más complejas pero a la vez dinámicas que haya visto en un juego de rol. Podremos atacar a determinadas partes del cuerpo del enemigo, lanzar hechizos de fortalecimiento o debilidad, encadenar golpes que tienen efectos secundarios, lanzar conjuros, encantar las armas, contrarrestar golpes, absorber daños… y mucho más, aunque toda esta complejidad es un arma de doble filo. El hecho de poder encadenar golpes hace que parezca un juego de acción, pero nada más lejos de la verdad. Los combates contra los jefes de Vagrant Story requieren paciencia, estrategia y atención constante, y muchas veces nos frustraremos al ver que nuestros golpes apenas arrancan un punto de daño a un mortal dragón.

No os fiéis de las estadísticas de esta imagen... tardaríais décadas en conseguir un nivel así

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Vagrant Story no es un juego difícil (hace poco me lo terminé muriendo una sola vez), pero primero hay que remontar la enorme curva de aprendizaje que nos lanza. Los tutoriales están escondidos en el menú, y si no nos los leemos de cabo a rabo, pronto nos atascaremos. Sin embargo, la clave está en usar bien los hechizos (debilitar al enemigo, fortalecer a nuestro personaje y encantar nuestra espada) y todos los combates serán coser y cantar. Es más, una vez demos con la clave, el juego nos devuelve una de las mayores sensaciones de satisfacción que ningún título de rol pueda dar.

4. Un inventario… de locura

El inventario de Vagrant Story marea cuando lo visitamos por primera vez. Tendremos armaduras para cada parte del cuerpo, escudos, decenas de objetos de diferentes efectos, gemas que engarzar, cuchillas, empuñaduras y mucho más. Una vez que se utiliza a menudo se echan de menos algunos accesos un poco más directos, pero en general el juego nos permite hacer mil y una virguerías con los objetos que vayamos encontrando.

Las armas, por ejemplo, tienen bastante miga. Las dagas de plata serán ideales para los no-muertos, las lanzas contra los dragones, las espadas contra los humanos, las mazas contra golems… pero a la vez, cuanto más usemos un arma contra un tipo de enemigo más fuerte se volverá contra él, así que muchas veces tendremos que rascarnos la cabeza para desenvainar el arma correcta en cada tipo de enfrentamiento. También podremos fusionar hojas para crear versiones más potentes, y colocarles una empuñadura de calidad en la que se puedan engarzar gemas que aumentarán su daño y afiliación. Si eres de los que odias la microgestión en los juegos de rol, ólvidate de Vagrant Story, pero si te gusta la idea de poder construir y nombrar las armas más bestias, no encontrarás juego mejor con el que trastear. Eso sí, antes de ponerte manos a la obra, échale un vistazo a alguna guía de creación de armas para no perder el tiempo.

5. Una banda sonora inolvidable y un diseño de sonido a la par

Mucha gente se queja de que la mayoría del tiempo que jugamos a Vagrant Story no hay banda sonora en el ambiente, pero no se han dado cuenta de que jamás estamos en el más absoluto silencio. El sonido del viento, los ladridos lejanos de perros, el cantar de los pájaros, el murmullo de un arroyo… solamente son rotos por el traqueteo de las armaduras de los enemigos. El diseño de sonido del juego es increíble y logra transmitir una sensación de soledad y abandono que le sienta como un guante a Leá Monde. Verdaderamente estamos ante un lugar desolado y maldito. A veces menos es más, y éste es el ejemplo perfecto.

Ahora, cuando la música aparece, deja huella. Hitoshi Sakamoto compuso, a mi parecer, una de las mejores bandas sonoras jamás creadas para un videojuego. Desde la tensión pegadiza de las melodías de los jefes finales hasta la calma que nos invade al entrar en un taller, todos los temas del juego transmiten poderosas sensaciones. Especialmente pegadizo es el tema del pequeño Joshua, que me encontré silbando varios días después de acabar el juego.

6. Una calidad técnica impresionante

Vagrant Story llegó tarde a PlayStation, pero lo hizo por la puerta grande. Solamente Metal Gear Solid puede estar a su altura en cuanto a calidad técnica, modelados de personajes y animaciones de captura de movimiento. Los personajes cuentan con un enorme nivel de detalle en las secuencias de vídeo, y veremos cómo parpadean, sonríen y su pelo es mecido al viento, algo imposible de ver hasta entonces en la vieja PSX. Muchos dijeron que, con el suavizado de texturas de PlayStation 2, el juego podía haber saltado una generación casi sin problemas. Sin embargo, la limitación de espacio a un CD nos privó de las voces de los personajes, pero el problema se resolvió con elegantes viñetas que aumentaban aún más el carisma del título.

7. Y lo malo

El hecho de que Vagrant Story sea una obra maestra del diseño de los videojuego no le exculpa de tener fallos. Los más notables: Unos puzzles de cajas metidos con calzador, montones de objetos inútiles, combinaciones poco intuitivas de armas, una estructura de niveles repetitiva, hechizos que no usaremos ni una vez por ineficientes, y sobre todo, un engorrosísimo sistema de almacenamiento de objetos, que nos obliga a guardar la partida en la memory card cada vez que queremos retirar un mísero objeto. Este último punto es especialmente odioso, ya que nuestro inventario está muy limitado y gran parte del encanto del juego es experimentar con diferentes combinaciones. Ah sí, y no está traducido al castellano, algo imperdonable ya que la historia es uno de sus puntos fuertes. Aún así, incluso con estos fallos a sus espaldas, las virtudes ganan por goleada a los defectos en este caso.

Vagrant Story es una experiencia única e irrepetible que no se ha vuelto a dar en ninguna secuela o título parecido. Es una extraña combinación de elementos, que por extraña y arriesgada, acaba funcionando. Una de esas obras que se quedan en la memoria y siempre salen en las listas de los mejores juegos de PlayStation, pese a las encendidas polémicas que sigue creando a día de hoy. Los grandes juegos, los que de verdad marcan a una generación de jugadores, son los que apuestan por nuevos caminos y no se paran a pensar en agradar gratuitamente al jugador. Si te sumerges en Vagrant Story, el juego te responderá con una de las mejores experiencias de rol de la historia de los videojuegos. Punto final.

Vagrant Story está disponible como descarga en PS3 y PSP a 6 euros, y se puede jugar en emuladores de PSX para PC con mejoras gráficas y completamente traducido al castellano, gracias a la comunidad de jugadores.

 

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