Braid ha sido sin duda uno de los principales causantes de la primavera creativa que están teniendo los videojuegos independientes en la actualidad, que operan en un sector en el que las ideas originales y atrevidas se prodigan poco. A pesar de su aspecto de juego de plataformas convencional, Braid encierra dentro de sí unas mecánicas complejas, unos puzles enrevesados y una historia muy ambiciosa. El diseño de juego se lo debemos a Jonathan Blow, diseñador y programador que tuvo la brillante visión de combinar plataformas y manipulación temporal. El cuidadísimo diseño artístico -que ha creado escuela- es obra de David Hellman, e imitia a una acuarela en movimiento. Sin embargo, el juego se sustenta en un tercer pie inolvidable: su banda sonora, que tiene una historia curiosa.
Para ahorrar costes de producción, Blow decidió pasar de los compositores de videojuegos actuales y buscar música de archivo para ambientar su creación. El hecho de que la música no se crease con el juego en mente puede parecer una mala decisión, pero el buen gusto de Blow se hizo patente en la selección de temas. Todos ellos fueron extraídos del sello discográfico online Magnatune, que reúne a cientos de artistas bajo una política de licencias de Creative Commons. Jonathan Blow basó su selección en dos criterios básicos: quería que las pistas durasen mucho para que no se notase la repetición constante del hilo musical, y además debían causar “efectos interesantes” al sonar rebobinadas cada vez que el jugador retrocedía en el tiempo. Blow buscó sonidos “orgánicos y complejos” que acabaron influenciando el diseño artístico final de Hellman (que daría para otro artículo).
La música está extraída de la obra de tres autores diferentes: Jami Sieber, Shira Kammen y Cheryl Ann Fulton, pero a pesar de ello las piezas encajan entre ellas sin problemas. Curiosamente, el tema más reconocible de toda la banda sonora, la pieza “Downstream” de Shira Kammen, está compuesto por tres melodías distintas: la propia Downstream original, “O Son do ar” del grupo gallego Luar na Lubre, y por último “Borrela d’Aragon” del gaitero francés Eric Montbel. Aquí tienes el resultado, que es toda una delicia:
Otro de los temas destacados es “Maenam” de Jami Sieber, que junto al enigmático comienzo del juego consigue transmitir un aura de misterio y descubrimiento impresionante:
Todos los temas de la banda sonora tienen un aura especial que contribuyó enormemente a dar a las aventuras del pequeño Tim un barniz de majestuosidad que ha creado escuela. Si tienes un domingo de resaca y te apetece relajar tu mente, la banda sonora de Braid resulta idónea para la tarea.
Aquí la podrás escuchar al completo.

